En el marco de la 114° Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra, la Asociación Latinoamericana de Abogadas y Abogados Laboralistas (ALAL) y el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) presentaron una denuncia contra el Ejecutivo y el Judicial argentinos por “persecución sindical”. Al mismo tiempo, la CGT advirtió sobre los riesgos de la inteligencia artificial y reclamó un modelo productivo con trabajo digno.
Ginebra/Buenos Aires, 10 de junio de 2026 – La ofensiva del gobierno argentino contra el movimiento obrero llegó al corazón de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Durante la 114° Conferencia Internacional del Trabajo que se desarrolla en Ginebra, Suiza, abogados laboralistas y dirigentes gremiales denunciaron ante el organismo internacional lo que calificaron como “uno de los retrocesos más profundos de América Latina” en materia de libertad sindical.
La presentación estuvo encabezada por el presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogadas y Abogados Laboralistas (ALAL), Matías Cremonte, quien sostuvo que en Argentina “existe una preocupante convergencia de los tres poderes del Estado en contra de la acción sindical”. Según el letrado, esa alianza de facto habilitó la reciente reforma laboral impulsada por el oficialismo y reglamentada por el Ministerio de Capital Humano.
Cremonte solicitó a la OIT que adopte posiciones en “defensa de la libertad sindical, los derechos laborales y las libertades democráticas”. En su exposición, cuestionó tanto las restricciones a delegados gremiales y asambleas como “la criminalización de la protesta social y la represión de manifestaciones”.
Sanciones millonarias e intervención de la UOM: los casos que llegaron a Ginebra
El titular de la ALAL puso el foco en dos hechos concretos: las sanciones económicas aplicadas a la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y a La Fraternidad por medidas de acción sindical, y la intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el gremio industrial más grande del país.
“La reciente intervención de la UOM constituye uno de los hechos más graves registrados en los últimos años y representa una injerencia incompatible con los principios de libertad y autonomía sindical”, denunció Cremonte ante la comunidad internacional.
En la misma línea, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), espacio que agrupa a más de 140 organizaciones gremiales, llevó el caso de la UOM a la OIT. Su secretario general, Rodolfo Aguiar (ATE Nacional), afirmó: “El Poder Ejecutivo y el Poder Judicial están entrometiéndose en la vida de los sindicatos imponiendo multas millonarias e interviniendo al sindicato industrial más grande de la Argentina”.
Aguiar calificó la intervención como “una aberración jurídica” y reclamó a la Corte Suprema de Justicia que aborde el caso con urgencia.
La CGT advirtió sobre la inteligencia artificial y defendió la producción nacional
En paralelo a las denuncias, la Confederación General del Trabajo (CGT) fijó su postura sobre otro de los temas centrales de la cumbre: la inteligencia artificial en el mundo laboral. A través de un documento presentado ante la OIT, la central obrera alertó que la IA “no es neutral” y que su impacto dependerá de las decisiones políticas que se adopten.
“Mientras la innovación tecnológica avanza por ascensor, las condiciones de vida de las personas trabajadoras y la construcción de justicia social continúan avanzando por escalera. Si esta brecha continúa ampliándose, la revolución tecnológica corre el riesgo de convertirse en una revolución de las desigualdades”, planteó la CGT.
El referente cegetista y jefe de la Uocra, Gerardo Martínez, también cruzó al Gobierno argentino durante su exposición. Martínez criticó la reapertura de 446 convenios colectivos impulsada por la Secretaría de Trabajo y advirtió sobre el “cepo salarial”.
“Rechazamos toda imposición de un techo a la negociación salarial. Los salarios no pueden ser la variable de ajuste. Para que haya producción y trabajo digno, tiene que haber poder adquisitivo”, afirmó Martínez, quien sentenció: “Sin Estado, no hay Nación. Y sin trabajo digno, no hay producción que valga”.
Un frente gremial y laboralista contra las políticas de ajuste
La coincidencia de denuncias y exposiciones en la OIT refleja una escalada en el conflicto entre el gobierno de Javier Milei y el movimiento obrero organizado. Desde la CGT, la ALAL y el FreSU coinciden en señalar que la reforma laboral, las sanciones a gremios y la intervención de la UOM configuran un cuadro de “persecución sindical” que viola convenios internacionales ratificados por Argentina.
Por su parte, el Ministerio de Capital Humano aún no emitió una respuesta oficial a las denuncias presentadas en Ginebra. Sin embargo, fuentes oficialistas consultadas sostuvieron que la modernización laboral busca “adaptar las relaciones laborales a la realidad productiva” y negaron cualquier intención de afectar la libertad sindical.
Mientras tanto, la UOM ya presentó recursos ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación y ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, mientras el caso sigue su curso en la OIT. La pulseada por el rumbo de las relaciones laborales, la producción nacional y los derechos de los trabajadores recién comienza.





