En el marco de una entrevista en AM 530, el periodista e investigador Cristian Dodaro analizó el conflicto en la empresa Lácteos Vidal, poniendo el foco en la “construcción discursiva” que, según afirmó, demoniza a los trabajadores y sus organizaciones sindicales, mientras presenta a los empresarios como “víctimas” y benefactores.
La entrevista, conducida por Felicitas Bonavita y Yair Cybel, comenzó con un fragmento de una de las dueñas de la empresa, Alejandra Vada Vázquez, quien se quejaba de un “gremio mafioso” y describía acciones de bloqueo y extorsión. Dodaro señaló que este discurso no es aislado, sino que forma parte de una narrativa más amplia y repetitiva en los medios de comunicación.
La demonización del sindicalismo
“Se repiten ciertas cuestiones. Los sindicalistas siempre son mafiosos, los sindicalistas siempre son extorsivos, los sindicalistas siempre realizan una acción de manera irracional”, explicó Dodaro. El investigador destacó que en esta construcción se borra por completo el proceso de discusión interna, las asambleas y las acciones previas que llevan a una medida de fuerza, presentándola como un acto abrupto y violento.
Dodaro remarcó que el caso de Vada Vázquez no es nuevo, sino que se enmarca en un movimiento que comenzó a gestarse durante la pandemia con la idea del “Movimiento Argentino Antibloqueos”. “Se construye la figura de empresarios sufrientes, empresarias y empresarios que sufren, que quieren hacer grande a la patria”, afirmó, conectando este fenómeno con grupos como “Gesta Pro”.
Apropiación de luchas y silencio sobre los datos
Uno de los puntos más destacados de la entrevista fue la denuncia sobre la apropiación de consignas progresistas por parte de estas empresarias. “Se apropian de las categorías del feminismo para acusar a las organizaciones sindicales de violentos, hombres violentos, irracionales y extorsionadores”, señaló Dodaro, dirigiéndose especialmente a Bonavita. Esta estrategia, según el analista, busca encubrir la verdadera naturaleza del conflicto: la lucha por derechos laborales.
Frente al relato de “empresaria sufriente”, Dodaro y los conductores contraponen datos que emergen de la investigación judicial: “Ahora sabemos que hay una conexión entre la empresa en Guatemala de Fred Machado –investigada por la justicia de Estados Unidos– y los Vada Vázquez, dueños de Lácteos Vidal, con transferencias certificadas por el Bank of America”. Además, se recordó que Vada Vázquez financió la campaña de Patricia Bullrich, un dato que, según Bonavita, evidencia lazos que van más allá del conflicto laboral.
Las prácticas laborales en Lácteos Vidal
Durante la entrevista, se sacó a la luz el trato hacia los trabajadores de la empresa. Dodaro recordó que, durante la pandemia, se obligó al personal a presentarse a trabajar bajo amenaza de despido, en un contexto donde “bajó muchísimo” la actividad y no se respetaban los aforos. En ese marco, mencionó el caso de Omar Blanco, un trabajador que falleció tras contagiarse de COVID-19.
El investigador también ilustró la precarización con el ejemplo de un “maestro quesero”, altamente especializado y reconocido incluso en Europa, que era mantenido en “el más bajo escalafón” de la empresa. “No suena a la deshumanización que intenta promover la nueva ley”, criticó Dodaro, refiriéndose a la reforma laboral en debate. “Lo que hay que hacer con el trabajo no es reformarlo, es volver a humanizarlo”, sentenció.
El silencio sobre la puja distributiva
Finalmente, Dodaro alertó sobre un fenómeno mediático actual: la invisibilización de la discusión paritaria. “Hay un montón de gremios en lucha, muchísimos gremios en lucha y sin embargo la discusión paritaria no aparece en la superficie”, afirmó. Para el periodista, esto responde a que la paritaria representa la lucha por el salario y la distribución del ingreso, un debate que los grandes medios prefieren ocultar para promover una reforma que, en esencia, “deshumaniza el trabajo”.
La entrevista cerró con una reflexión sobre la importancia de analizar críticamente la construcción de estos discursos en los medios, no para “perseguir” a nadie, sino como una forma de “cuidar los derechos” de las audiencias y los trabajadores.






