El I.S.F.D. Marina Vilte fue sede del 2do Seminario Internacional sobre Inteligencia Artificial y Desarrollo Humano. Con la participación de especialistas de seis países, el evento puso el foco en la ética algorítmica, la formación permanente y la necesidad de plataformas públicas que resguarden los datos de docentes y estudiantes.
Entre el 27 y el 29 de agosto, San Juan se convirtió en el epicentro del debate latinoamericano sobre educación e inteligencia artificial. El Instituto Superior de Formación Docente (I.S.F.D.) Marina Vilte llevó a cabo el 2do Seminario Virtual Internacional “Más Allá de la Tecnología: Educación y Desarrollo Humano en la Era de la Inteligencia Artificial”, con una carga horaria de 30 horas de trabajo sincrónico y asincrónico.
Del encuentro participaron académicos, educadores y especialistas de Argentina, Chile, Paraguay, Colombia, México y Guatemala, quienes a lo largo de tres jornadas abordaron seis ejes fundamentales: alfabetización y ciudadanía digital, ética en los algoritmos, reconfiguración del trabajo docente frente a la Cuarta Revolución Industrial y educación permanente, entre otros.
Las discusiones enfatizaron la necesidad urgente de promover el pensamiento crítico en las aulas para analizar los sesgos implícitos en las nuevas tecnologías y comprender el impacto socioeconómico del procesamiento masivo de datos en las instituciones educativas. En este marco, las comunidades participantes remarcaron la insustituibilidad del vínculo pedagógico humano, la exigencia de instancias estatales de formación permanente y la importancia de defender la soberanía tecnológica.
La voz de los trabajadores de la educación
El director de la Escuela de Formación Marina Vilte, Prof. José Enrique Rodríguez Martinez, subrayó que “las herramientas tecnológicas a lo largo de la historia siempre han acelerado nuestros modos de vida, pero deben mantenerse estrictamente al servicio de la persona y de la comunidad trabajadora”. Y agregó: “Atravesamos una transformación cultural inminente propia de la Cuarta Revolución Industrial, y el colectivo educativo debe ser un protagonista activo y no un mero espectador”.
Por su parte, la representante legal del I.S.F.D. Marina Vilte, Prof. Patricia Adriana Gutiérrez, sostuvo que “la tecnología es una herramienta valiosa, pero el foco indiscutible de cualquier proceso educativo debe ser la centralidad del ser humano. La misión de la escuela no es simplemente ‘adaptar’ a los estudiantes a los cambios técnicos o a las demandas de mercado, sino formar ciudadanos críticos, autónomos y socialmente responsables”.
Desde la perspectiva sindical, Angélica Graciano (CTERA / UTE) fue contundente: “Los desafíos de la inteligencia artificial no admiten salidas individuales ni respuestas meramente técnicas; exigen regulación política, marcos normativos y espacios paritarios activos que protejan el trabajo docente frente a la precarización”. Además, puso el acento en la necesidad de debatir profundamente la soberanía tecnológica: “El Estado debe desarrollar plataformas públicas y servidores propios para garantizar la privacidad de los datos de docentes y estudiantes, evitando la transferencia de recursos públicos a las grandes corporaciones”.
En tanto, Patricia Quiroga (UDAP – Unión Docentes Agremiados Provinciales, San Juan) destacó que este segundo seminario “viene a responder a las demandas actuales de la comunidad educativa: más alfabetización y ciudadanía digital, abordar la inteligencia artificial y educación, educación financiera y nuevos paradigmas, desarrollo humano y educación permanente”. Y remarcó: “Desde un pensamiento crítico se convocó a especialistas de seis países; estamos muy orgullosos de formar parte de esta segunda convocatoria”.
Hacia una agenda sindical con perspectiva crítica
El Seminario se enmarca en la Especialización Docente del I.S.F.D. sobre liderazgo pedagógico y desarrollo emocional en la Era de la Inteligencia Artificial. Las conclusiones del encuentro plantean desafíos concretos para las organizaciones sindicales: garantizar formación permanente, exigir marcos regulatorios que protejan los derechos laborales y promover un debate profundo sobre la propiedad y el uso de los datos en el ámbito educativo.
La defensa de la escuela pública, el trabajo docente y la soberanía tecnológica son ejes inseparables de una agenda sindical que no puede quedar al margen de la revolución digital. Como señalaron los participantes, la tecnología debe estar al servicio de la comunidad educativa y no al revés.





