En una extensa entrevista realizada en la AM 530, el secretario general del Sindicato de la Industria de la Alimentación (STIA), Sergio Escalante, analizó la crítica situación del sector, el impacto de las políticas económicas actuales y el rol del movimiento obrero organizado en un contexto de fuerte recesión y apertura indiscriminada de importaciones.
“Este gobierno no habla de industria, no la incentiva. Al contrario, pone todas las trabas posibles para que no funcione”, afirmó Escalante, quien además cuestionó la decisión oficial de abrir las importaciones de productos subvencionados por otros Estados, lo que –a su criterio– genera una competencia desleal que afecta tanto a trabajadores como a empresarios locales.
El dirigente sindical rechazó el relato oficial que atribuye la crisis a factores externos o geopolíticos, y sostuvo que se trata de “una decisión de crisis”, producto de un modelo económico que profundiza la concentración y la desigualdad. “No nos vengan con que es una crisis. Es un modelo”, enfatizó.
En cuanto a la discusión salarial, Escalante señaló que el verdadero problema de Argentina es de ingresos. “El trabajo es dignidad, no mercancía. No podemos permitir que un trabajador formal sea pobre”, dijo, y advirtió que la caída del poder adquisitivo impacta directamente en la conflictividad social y en fenómenos como el endeudamiento usurero y el delito en los barrios.
Sobre el rol de la CGT, el gremialista reconoció que las medidas de fuerza nacionales tienen un límite de apoyo social, especialmente entre los trabajadores informales que no pueden adherir a un paro. Sin embargo, defendió la movilización como herramienta política y visibilización social, y remarcó que “estar en la vereda opuesta a Javier Milei habla bien de nosotros”.
Consultado sobre el plan de lucha, Escalante destacó la necesidad de construir poder desde las bases, con debate interno y formación política. “No alcanza con que los trabajadores adhieran, tienen que saber qué estamos discutiendo. La palabra del gremio nunca tiene que ser la última, sino la síntesis de lo que pensamos todos”, expresó.
El dirigente también se refirió al comportamiento del empresariado alimenticio, al que describió como un sector con altos niveles de concentración que busca ajustar derechos y conquistas laborales. No obstante, afirmó que muchos empresarios no creen en una reelección del actual gobierno y se preparan para un escenario político diferente.
Finalmente, Escalante hizo un llamado a la sociedad para que “se dé cuenta de que este no es el rumbo” y reclamó ámbitos de diálogo genuino donde se escuche a todos los sectores. “Necesitamos un gobierno que apueste a la educación, a la producción, a la industria y al trabajo de calidad. Primero hay que hablar de la riqueza y no de la pobreza”, concluyó.





