La comunicación sindical es construir identidad, disputar sentidos, organizar la participación y fortalecer la representación. Desde esa perspectiva se presenta Relato estratégico. Comunicación sindical en América Latina y el Caribe, una obra colectiva editada por Marcel Lhermitte y publicada por Acercándonos Ediciones. La publicación reúne a Juan Bautista Lucca, Marcel Lhermitte, Anabel Waigandt, Rolando Muzzin, Luis Guillermo Velásquez Pérez, Fabián Cardozo, Elda Magaly Arroyo Macías, Dileyka Rodríguez, Franca Roibal Fernández, Siboney Moreira Selva, Lucio Guberman y Leonardo Motteta.
La editorial presenta a sus integrantes como investigadores, consultores y profesionales vinculados con la comunicación política, la comunicación pública y el trabajo con organizaciones sindicales. El proyecto reúne trayectorias desarrolladas en distintos países de América Latina y el Caribe, con una combinación de formación académica, consultoría, capacitación y trabajo territorial.
Marcel Lhermitte, además de desempeñarse como editor del volumen, integra el proyecto Relato, un espacio regional dedicado a la comunicación política, la investigación, la formación y la consultoría. Su tarea se vincula con la construcción de ámbitos de intercambio profesional sobre comunicación pública, legislativa y sindical.
Fabián Cardozo es uno de los autores y participantes visibles de la presentación del libro en Uruguay. Su recorrido está ligado a la comunicación política y pública, y al trabajo de formación y consultoría desarrollado desde Relato. En relación con la comunicación sindical, su aporte se ubica en la reflexión sobre cómo las organizaciones de trabajadores construyen su voz pública y se vinculan con sus públicos.
Siboney Moreira Selva también participó de la presentación realizada en Montevideo. Su presencia expresa el carácter regional de la obra y la incorporación de experiencias provenientes de distintos espacios latinoamericanos. La editorial la incluye entre las autoras que trabajan sobre los desafíos contemporáneos de la comunicación de las organizaciones sindicales.
El resto del equipo —Juan Bautista Lucca, Anabel Waigandt, Rolando Muzzin, Luis Guillermo Velásquez Pérez, Elda Magaly Arroyo Macías, Dileyka Rodríguez, Franca Roibal Fernández, Lucio Guberman y Leonardo Motteta— aporta distintas miradas profesionales y territoriales. La información pública disponible los presenta como parte de una red de consultores y consultoras de la región que combina investigación, docencia, asesoramiento y experiencias de intervención en comunicación política y sindical.
El dato no es menor. La obra no fue escrita desde una única disciplina ni desde un solo país. Su carácter colectivo busca poner en diálogo diferentes realidades laborales y organizativas. La comunicación de un sindicato urbano, una organización nacional, una federación regional o un gremio atravesado por nuevas formas de empleo no enfrenta necesariamente los mismos problemas. Por eso, una estrategia comunicacional no puede separarse de la historia, el territorio y las características de cada organización.
El libro recorre la transformación de la prensa obrera y sindical hasta llegar a las redes sociales, la digitalización y las nuevas formas de organización laboral. Pero no se detiene en las herramientas. La pregunta no es únicamente cómo comunicar, sino para qué hacerlo, a quiénes dirigirse y qué tipo de organización se pretende construir.
Una de las cuestiones centrales que plantea la publicación es que los problemas de comunicación de los sindicatos no son solamente técnicos. No se resuelven únicamente con mejores diseños, más publicaciones o una mayor presencia digital. Muchas veces expresan problemas de representación, dificultades para escuchar a las bases, falta de democracia interna o distancia entre las conducciones y los lugares de trabajo.
Por eso, comunicar también implica revisar cómo se toman las decisiones, cómo circula la información y qué lugar ocupan las afiliadas y los afiliados en la construcción del discurso sindical. No hay comunicación interna efectiva si la información circula en una sola dirección. Tampoco hay estrategia pública si la organización no puede explicar con claridad quién es, qué defiende y qué proyecto propone.
Relato estratégico aborda la planificación, la construcción de narrativas, la reputación sindical, la comunicación digital, la formación de voceros y voceras, la gestión de crisis, la desinformación, el lawfare, la descolonización y la interseccionalidad. También recupera experiencias de distintos países de América Latina, el Caribe y España.
El desafío que aparece a lo largo del libro es superar una comunicación puramente reactiva. Los sindicatos no pueden hablar únicamente cuando estalla un conflicto o cuando deben responder a una agresión mediática. También necesitan instalar sus propios temas, explicar el trabajo que realizan, mostrar sus propuestas y construir vínculos permanentes con sus públicos.
Una comunicación para fortalecer la organización
En un escenario atravesado por la inteligencia artificial, la precarización laboral, las nuevas derechas, los discursos de odio y la desconfianza hacia las instituciones, la comunicación sindical vuelve a ocupar un lugar estratégico. No para reemplazar la organización, sino para hacerla visible, fortalecerla y ampliar su capacidad de intervención.
El libro propone formar equipos de comunicación, preparar voceros y voceras, democratizar los canales internos, adaptar los contenidos a cada plataforma y construir relaciones permanentes con periodistas y medios. Pero también recuerda que ninguna herramienta sustituye el contacto con los lugares de trabajo ni la participación de las bases.
La comunicación se construye hacia afuera y hacia adentro. Incluye una campaña en redes, pero también una asamblea; una entrevista en un medio, pero también una conversación entre delegados y afiliados; un comunicado público, pero también la posibilidad de que una trabajadora o un trabajador sea escuchado por su organización.
Relato estratégico no ofrece recetas cerradas. Propone herramientas, experiencias y preguntas. Su aporte consiste en recordar que comunicar no es solamente emitir mensajes: es escuchar, representar, organizar y disputar sentidos.
En definitiva, una organización sindical que comunica mejor no es simplemente la que publica más. Es la que logra construir una voz colectiva, fortalecer la participación y transformar sus palabras en una herramienta para la acción.






